Christian A. Estay-Niculcar's research blog

Espacio de reflexión personal dedicado a la investigación aplicada cuando se vincula la ciencia proyectual con la disciplina informática, y se aplican al desarrollo de las personas y de la gestión empresarial.

El #universo de #proyectos: una #epistemología sistémica para proyectos (2000) -#projectmanagement

ABSTRACT

This work develops a conceptual and theoretical base of projects based on systems in order to address the expectation of a formal Project Theory. Looking for foundational bases, from the position that project is a projecting process and a projected object, a study is made using a systemic epistemology. This has lead to: (i) to offer a vision of context of the system project; and, (ii) to present the systems to projecting process and projected object based on their systemic organization and structure. The contributions of the paper are twofold: (1) to offer an understanding of the complexity of the phenomenon Project taking advantage of the generalist potential of a systemic epistemology; and, (b) to propose a theoretical framework and a conceptual shape that describes the systemic universe of projects.

INTRODUCCIÓN

Una Teoría de Proyectos busca identificar y definir los fundamentos conceptuales y teóricos del dominio de proyectos (Gómez-Senent et. all, 1996a, pp. 105-106). Fundamentos que se pueden encontrar en la naturaleza pluridisciplinaria, heterogénea y diversa del dominio de proyectos, un campo donde coexisten variados intereses y áreas de conocimiento. Esfuerzos teóricos organizadores pueden encontrarse en diversas escuelas (Santamaría et. all, 1996, p. 121). Entre tales esfuerzos destacamos las teorías sistémicas, donde se plantea el proyecto como un sistema (Gómez-Senent et all, 1996b). Entre estas últimas teorías, encontramos el trabajo de Jaume Blasco (1966), quien presenta una base para proyectos, donde proyecto es proyectar y proyectado, empleando elementos de la tradición sistémica de Bertalanffy, Beer y, Mélèsse hasta Maturana (Estay y Blasco, 1998a).

El esfuerzo por sistemas permite racionalizar la constitución de un proyecto, delineando una potencial filosofía o fundación sistémica para proyectos (Blasco, 1966). No obstante se sugiere abordar la cuestión conceptual y teórica en sistemas de una manera más amplia y formal. Este objetivo lo esperamos conseguir usando una epistemología sistémica, permitiendo:

  • identificar los objetos que son parte del dominio de proyectos; y,
  • analizar tales objetos usando los términos ‘organización’ y ‘estructura’ tomados de la Teoría de Sistemas.

En general sistema se usa como paradigma en el sentido que enmarca la investigación dentro de “basic beliefs or assumptions that guide their inquiries” (Creswell, 1998, p. 74), definiendo así “what it is they are about, and what falls within and outside the limits of legitimate inquiry” (Guba y Lincoln, 1994, p. 108). No obstante, hablamos de una epistemología en el sentido qué, para nuestros propósitos, estos supuestos y creencias están mas relacionadas con la forma de guiar la investigación, planteando un escenario teórico que responde a la cuestión “what is the nature of the relationship between the knower or would-be knower and what can be known?”  (Guba and Lincoln, 1994, p. 108).

Este estilo de trabajo permite:

  • ofrecer una visión de contexto del sistema proyecto; y,
  • analizar los sistemas proyectar y proyectado según su génesis organizacional y su constitución estructural.

Siendo esencialmente un trabajo teórico, las aportaciones del trabajo realizado son:

  • ofrecer una comprensión de la complejidad del fenómeno Proyecto aprovechando el potencial generalista de una epistemología sistémica; y,
  • proponer un esquema conceptual que describa el universo sistémico de proyectos.

NUESTRA WELTANSCHAUUNG DE PROYECTOS

Tomando de referencia el texto del Project Management Institute (PMI, 1996), encontramos que Proyecto se define como un “esfuerzo temporal encaminado a crear un producto o servicio único” (ibid, p. 2). Claro está, la definición no muestra la complejidad de tal esfuerzo (Gómez-Senent et. al, 1998).

Blasco nos invita a reflexionar sobre esta complejidad caracterizada por la conjunción de diversos elementos involucrados en el paso de una intención a un artefacto (Blasco, 1966, 2000a, 2000b). El manejo y resolución del paso es un reto que se manifiesta en una dinámica llamada Proyecto, donde coexisten dos cosas a la vez, pero sin ser una: un proyectar y un proyectado (Blasco, 1966, 2000b).

  • Proyectar es la Ejecución del Proyecto (Estay y Blasco, 1998a, 1998b). Esto lo podemos ver en un sentido teleológico y en un sentido metodológico. Teleológicamente es la acción extendida del hombre/mujer con la intención de dar resolución a un conflicto. Metodológicamente es lo que se está haciendo, ejecutando, como un conjunto ordenado de actividades con una finalidad, una intención.
  • El Proyectado será lo obtenido del Proyectar (Estay y Blasco, 1998a, 1998b). Es el referente obtenido como solución al conflicto. En esencia se puede entender como una unidad fáctica, o sea una unidad cultural con un cuerpo material bien estructurado compuesto por uno (o varios artefactos) con sus funciones y un funcionamiento (Blasco, 1966, 2000a).

Frente a la abstracción de tales conceptos, la Figura 1 les contextualiza dentro de los conceptos usados en lengua inglesa y castellana (Aguinaga, 1994).

Figura 1: Proyectar y Proyectado en contexto (adaptación de Aguinaga, 1994, p. 20) - (c) Christian A. Estay-Niculcar

Figura 1: Proyectar y Proyectado en contexto (adaptación de Aguinaga, 1994, p. 20) – (c) Christian A. Estay-Niculcar

En términos más concretos, Proyecto es la acción intencionada hacia la consecución de un resultado. Una acción que cambia el orden de cosas según nuestros pareceres, interviniendo, o pretendiendo hacerlo, en ‘lo que hay fuera’. Es el intento de resolver un conflicto mediante el proyectar y que se resuelve con un proyectado que conjuga un(os) ar­tefacto(s) y un funcionamiento, proveyendo ello el servicio[1] que requiere quien pide una solución, aunque aceptando que la utilidad[2] del proyectado depende del usuario final (Blasco, 2000b).

SISTEMAS COMO UNA EPISTEMOLOGÍA

Se usa ‘sistemas’ en un sentido amplio como paradigma por su carácter universal y su poder conceptual para comprender fenómenos complejos, sin olvidar la advertencia de Checkland (1997) sobre el uso dado a la palabra sistema. Checkland señala que la palabra ‘sistema’ ha sido usada “promiscuosly both as an abstract idea (i.e. epistemologically) and as a label word (i.e. ontologically)” (ibid, p. 48).

El planteamiento en uso es que ‘sistema’ no debe verse como un concepto que indica una idea abstracta y/o una palabra-signo, sino que interesa como una forma de ver, comprender y acercarse a la realidad … un paradigma-epistemología. Para comprender esta visión, a continuación se presentan cuatro temas relacionados con sistemas: el paradigma, el enfoque, el pensamiento y la teoría.

Paradigma, enfoque y pensamiento de sistemas

  • Paradigma. Para hablar de un paradigma sistémico primero hay que fijar alguna base teórica. Para ello Goyette y Lessard-Herbert (1988, p. 141) señalan que un paradigma sistémico se cristaliza sobre la idea de sistema simbolizado por el macroscopio (de Rosnay, 1975). Con esto en mente, el paradigma sistémico permite definir un mundo de sistemas donde el mismo investigador se concibe como un sistema de representación, convirtiendo el conocer en un representar o, más exactamente, en un representarse (Le Moigne, 1977; Maturana, 1984, 1988, 1991b). Lo último ha obligado a en sistemas considerar elementos de lo que ha venido en denominar paradigma postracionalista (Glasersfeld, 1997; Inteco; Maturana, 1991a, 1995) originado de los trabajos del biólogo chileno Humberto Maturana (Rodríguez y Arnold, 1992, p. 53).
  • Enfoque. El Enfoque de Sistemas (Churchman, 1975), en un sentido ontológico, permite ver un mundo de sistemas, o sea, un mundo poblado de elementos relacionados con una finalidad. Plantearse un Enfoque de Sistemas es adoptar una visión holista y de ‘todo’ (en inglés ‘wholistic’). Esta visión permite que los objetos percibidos en los fenómenos de la realidad puedan ser estudiados de forma propositiva, teleológica[3], inmersos en relaciones multidireccionales de cuya interacción emergen las propiedades de sinergia que les caracterizan como sistemas. Así, la aparente independencia de percibir los sistemas como entes aislados, se convierta en una ‘casi independencia’ por las relaciones que se mantienen con otros sistemas y el mismo entorno.
  • Pensamiento. El Pensamiento de Sistemas (Checkland, 1993, 1997; Espejo, 1994) es el “process[4] of thinking using systems ideas” (Checkland, 1997, p. 48)[5]. Nosotros le interpretamos como el aspecto epistemológico, pues de hecho se traduce en dos formas de acercarse (pensar) a un mundo de sistemas (Checkland, 1997, p. 52; Checkland y Haynes, 1994): ‘hard’ y ‘soft’.
    • Pensamiento ‘hard’.La tradición del pensamiento de sistemas ‘hard’ esta relacionado con los primeros trabajos de sistemas (Checkland, 1997, p. 52). Es un planteamiento positivista y racional, donde hay un ” world assumed to be systemic” (Checkland y Holwell, 1998, p. 48) que se caracteriza porque los “systems exist in the world and can be engineered to achieve declared objectives” (Checkland, 1997, p. 52), lo cual implica que puede a posteriori ser estudiado o no sistémicamente. Sobre esto último, por ejemplo, podemos señalar la peculiar partición sistémico-funcional de una organización-empresa para estudiarla luego administrativamente.
    • Pensamiento ‘soft’.La tradición del pensamiento de sistemas ‘soft’ [6] tiene sus orígenes en años los 70s y los 80s (Checkland, 1997, p. 52). Esta tradición tiene en consideración que el mundo es lo bastante complejo y problemático como para que podamos dar cuenta explícita de él (Checkland, 1997, p. 52). Para ello recurre a un planteamiento ontológico, interpretativo y fenomenológico diferente (Checkland y Holwell, 1998, p. 48). Esto hace que “the process of inquiry into the world assumed to be capable of being organized as a system” (Checkland y Holwell, 1998, p. 48) el cual puede ser “engineered as a learning system, one in which soft system thinkers have the option conscioulsy[7] to adopt the hard stance if they so wish” (Checkland, 1997, p. 52). A diferencia del pensamiento de sistemas ‘hard’, donde los sistemas buscan obligatoriamente satisfacer objetivos (Checkland y Holwell, 1998, pp. 41 y 68), el pensamiento de sistemas ‘soft’ busca y toma sentido del mundo con relación a la gestión de las relaciones entre sistemas (Checkland y Holwell, 1998, pp. 46 y 71).

La teoría

Enfoque de Sistemas y Pensamiento de Sistemas son basamentos conceptuales. Su utilización se hace efectiva empleando términos de Teoría de Sistemas, los cuales usamos como términos primitivos (Babbit, 1997, p. 2) o definiciones operativas (Hayakawa, 1967, p. 169[8]) en esta epistemología. Además, la Teoría de Sistemas nos permite hablar de sistemas como cosas y, nos aporta un vocabulario y una retórica disponible como lenguaje de investigación y trabajo (Creswell, 1998, p. 74)

La Teoría de Sistemas se ha planteado desde sus orígenes como una teoría que permite comprender los sistemas, pero concentrándose en estudiar aquellos fenómenos que no dependían de la naturaleza (biológica, social, por ejemplo) del sistema, sino de propiedades emanadas de observar las relaciones entre las partes del sistema (Pérez y Pino, 1982, p. 59).

  • Sistema. El término ‘sistema’ se usa para indicar lo que se cree es un conjunto de partes interrelacionadas (Bertalanffy, 1982), definiendo un objeto que, dotado de finalidades, funciona, se estructura y evoluciona en un entorno (Le Moigne, 1977, pp. 51-58). Esta simple y general definición ha permitido que se manifieste una cantidad considerable de variaciones de uso del término, planteándose diversas clasificaciones y tipos de sistemas (ver Ackoff, Boulding, Hall y Jordan en Pérez y Pino, 1992, pp. 53-57; Bertalanffy, 1982; Mèlésse, 1979a; Mingers, 1997).
  • Sistema artificial real. Los sistemas artificiales reales (Mélèsse, 1979a) son un tipo de tales sistemas. Los sistemas reales artificiales son aquellos sistemas, de componentes humanas y no humanas (Mélèsse, 1979a), sistemas socio-técnicos complejos (Mélèsse, 1979b, p. 25), resultado de la acción inmediata o mediata de la mano del hombre (incluyendo sus herramientas y disciplinas) por lo cual su finalidad proviene del exterior (Estay y Blasco, 1998b, p. 171). En un sistema artificial real (Mélèsse, 1979a) se identifican actividades de pilotaje o gestión y, de transformación. Ambas actividades constituyen un estrato sistémico donde ellas coexisten y son la base de todo el planteamiento de gestión de sistemas que sostiene Mélèsse como base de los sistemas artificiales reales (1976, 1979a). Junto a estas dos actividades, se ubica un sistema de información, el cual permite comunicar objetivos a la transformación y valores actuales al pilotaje[9]. Por último, Mélèsse (1979a, .p. 41) define como sistema total, el sistema que se constituye y emerge de la organización de los sistemas de información y de objetivos, y de las actividades de pilotaje-transformación vistas como sistemas. A estos sistemas se añade luego otro conjunto de sistemas (Mélèsse, 1979a): tecnológico, operacional, y económico-financiero.
  • Autopoiesis. Hoy en día se identifica en la disciplina de sistemas una propiedad de los sistemas: autopoiésis, cuyo impacto en el desarrollo de sistemas y en la epistemología del conocimiento ha sido de gran importancia. La autopoiésis fue acuñada por Maturana y Varela (1990) para caracterizar sistemas que mantienen su organización siguiendo una historia de perturbaciones medioambientales y cambio estructural (Varela, 1994, pp. 5-6), regenerando sus componentes en el transcurso de tal operación. Los sistemas autopoiéticos que se realizan en el espacio físico son sistemas vivos. Posteriormente Varela definió autonomía, de la cual la autopoiésis es un caso. Un sistema que exhibe autonomía mantiene la organización, pero no necesariamente regenera sus componentes. De tal concepto se toma aquella parte que descentra la discusión teórica acerca de la naturaleza abierta o cerrada de un sistema (como por ejemplo ha sido tratado por Katz y Kahn, 1977), conduciendo hacia una donde lo cerrado y lo abierto de un sistema son deconstruidos conceptualmente sobre la base de dos conceptos: estructura y organización (Espejo, 1994, p. 205; Limone y Cademartori, 1998, pp. 26-27; Maturana, 1975, p. 314).
  • Estructura. La Estructura viene del verbo latino ‘struere’, construir (Maturana, 1984). Ella es la configuración de los componentes reales (concretos y bien delimitados) que dan forma a una organización durante un tiempo y en un sitio determinado, donde “the actual relations which hold between the components which integrate a concrete machine in a given space” (Maturana y Varela, 1980, p. 138), … es “su hechura [ en cuanto ] caso particular [instancia] de una clase” (Maturana, 1993, p. 238) u organización. Esta permite que la estructure cambie sin que el sistema desaparezca, “mientras tales cambios se dan con conservación de la organización que lo define” (Maturana, 1993, p. 238). La estructura emerge mediante el proceso de estructuración.
  • Proceso de estructuración. El proceso de estructuración permite tener y mantener una estructura. El proceso se caracteriza por lo que se menciona a continuación.
    • Existe una búsqueda continua de componentes adecuadas a la estructura (en el sentido de organización adhocrática de Mintzberg, 1992, pp. 479-518) creándose o tomándose de otras estructuras (en este caso reasignando roles si se precisa). Aquí se deben tenerse presente los objetivos requeridos según el proceso de finalización.
    • Por ser las componentes parte del mundo del mundo real, hacen que la estructura sea abierta y por tanto dependiente de lo que hay fuera. Se sustenta así el hecho que las componentes determinen estructuralmente (Maturana, 1991b) el sistema por la imposición de sus características, propiedades, funciones y relaciones que mantengan.
    • Por otro lado, la concurrencia de componentes y roles refleja varias estructuras (por ejemplo la estructura social, la estructura tecnológica o la estructura económica), siendo mejor hablar de una configuración estructural. En tal entramado de estructuras, alguna red de componentes se define como central.
    • Por último, la estructura, tanto por el desgaste y/o envejecimiento, características y singularidades intrínsecas y, la reacción al orden interno, de componentes y relaciones, como por el influjo ambiental derivado de la presencia aleatoria de los fenómenos exógenos al sistema (deriva ontogenética, Maturana y Varela, 1990), permiten y justifican la continuidad del proceso de estructuración. Esto genera cambios estructurales que permiten hablar de una sucesión de estados, trayectoria o historia, en espacio y en tiempo.
  • Proceso de finalización. El proceso de finalización se caracteriza por descomponer un objetivo en subobjetivos. En un primer momento transforma la finalidad organizacional en objetivos de la estructura (Figura 2). Luego, descompone este objetivo y lo asigna a las diversas componentes que constituirán la estructura.
Figura 2: Proceso de finalización - (c) Christian A. Estay-Niculcar

Figura 2: Proceso de finalización – (c) Christian A. Estay-Niculcar

  • Organización. La Organización proviene del griego ‘organon’, que significa instrumento (Maturana, 1984). Es “el conjunto de relaciones que define y determina las condiciones de constitución y funcionamiento de un sistema como unidad, esto es, su identidad de clase” (Limone y Cademartori, 1998, p. 26) … el todo. Por ejemplo, recordando a Maturana y Varela (1980), “the relations that define a machine as a unit, and determine the dynamics of interactions and transformations which it may undergo as such a unity, constitute the organization of a machine” (ibid, p. 137). Por ello, la organización de un sistema se define invariable, estable, cerrada e inalterable en tiempo y espacio, preservando el fin teleológico (la finalidad del sistema) frente a la dinámica en la cual existe el sistema; aunque “si la estructura de una unidad cambia de modo que deja de realizar su organización, la unidad se desintegra y desaparece” (Maturana, 1984). La finalidad de la organización de un sistema, es configurar las relaciones (el proceso de estructuración), actuando como patrón de identidad, categoría o clase, frente al cambio esperado. Tal patrón es la forma concebida por los diseñadores del sistema para responder a la finalidad del sistema, sea propia o asignada. El patrón es la conformación en grafo de las interacciones características e instrumentales del sistema (Maturana, 1984), donde los componentes solamente existen en razón de su uso y participación conveniente para las relaciones.

EL SISTEMA ARTIFICIAL REAL PROYECTO

Comenzaremos esta parte del anexo asumiendo que el proyecto es un sistema real artificial. En cuanto sistema, hay dos preguntas a responder: ¿dónde existe el sistema proyecto? y, ¿cómo se constituye el sistema proyecto? Encontrar respuestas es una forma de aceptar que proyecto es sistema, asimismo que el Proyecto como fenómeno puede comprenderse en términos de sistemas[10].

¿Dónde existe el sistema-proyecto?

Un sistema está en interacción, por lo tanto es necesario identificar con cuales sistemas interacciona y, luego, de qué manera se materializa la interacción.

i.- Las interacciones de un proyecto

El sistema proyecto ha de poseer una organización y una estructura. La primera con una finalidad asignada desde el exterior, y la segunda derivada del proceso de finalización. En este sentido se busca una relación de asignación que origina el proyecto. Esto nos recuerda que un proyecto es un proyectado en sí mismo (Estay y Blasco, 1998c), es decir, el proyectar del proyecto es el proyectado de otro proyectar. A continuación veremos este último proyectar.

La sociedad puede considerarse un sistema cuya historia le enfrenta al reto de buscarse componentes adecuados para su estructura. Es un proyectar continuo de su subsistencia donde, en algunos casos, el ‘proyecto’[11] surge como un medio para construirse o encontrar tales componentes. Así se tienen dos sistemas, la sociedad y un proyecto. No obstante, esta relación requiere mayor precisión. Por ello se introduce un nuevo elemento, la organización-empresa, como caso menos extenso que la sociedad y a su vez instancia de la noción de sistema requirente.

Las organizaciones-empresa pueden entenderse como resultados del empuje humano y por tanto proyectos en sí mismas, reflejando que ellas son proyectados del proyectar de la sociedad. Por sus problemas y necesidades, la organización-empresa requiere encontrar elementos, tanto para sostener su estructura, como para apoyar sus respuestas a la sociedad. Por uno u otro caso o ambos, se pueden generar otros proyectados, los proyectos, para conseguir tales elementos (proyectados que surgen de los proyectos).

El razonamiento previo permite añadir sistémicamente que el proyecto se constituye toda vez que exista una necesidad de encontrar elementos (definiendo su organización) y exista la provisión de medios económicos, sociales, materiales, o cualquier otro necesario, provenientes del medio, para constituir su estructura.

Por otra parte, tenemos que un proyecto genera un proyectado, cuya planteamiento sistémico aparece en Estay y Blasco (1998b). Por el momento diremos que este proyectado es un proyectado-instrumental. Este último tema y, la relación entre proyecto y proyectado-instrumental serán tratados más adelante cuando se revise la constitución de un proyecto.

Al decir que proyectado es un sistema, permite aseverar que la organización-empresa como proyectado social, proyecto en sí misma, se le considera un sistema.

ii.- Materializando las interacciones

Del desarrollo anterior tenemos tres sistemas principales y constitutivos de un universo de Proyectos: el sistema organización-empresa, el sistema proyecto y, el sistema proyectado-instrumental. Su relación ocurre en el plano organizacional y estructural y, como sistemas artificiales reales, incluyen la dimensión humana y no humana (Figura 3). Por tanto, como sistemas, mantienen una relación intensa entre planos y dimensiones además de la influencia del ambiente.

Figura 3: Relación inter sistemas - (c) Christian A. Estay-Niculcar

Figura 3: Relación inter sistemas – (c) Christian A. Estay-Niculcar

Por suerte, esta complejidad puede resolverse tomando en cuenta el pragmatismo sistémico de la determinación estructural, con lo cual la relación se reduce al plano estructural (Estivals, 1998; LeMoigne, 1977).

Al pensar de esta manera, es posible agregar e incluir que la unidad básica de estos sistemas es la triada individuo-máquina-exteriores (Blasco, 2000a). Esta triada cuya interpretación postmodernista sería individuo-tecnología-contexto, es la base de emergencia o el proceso primario (Limone y Cademartori, 1998) del pilotaje y la transformación del sistema proyecto como un todo.

Volviendo a la relación estructural, se hace necesario cualificar las diversas relaciones estableciendo la relación conceptual (Figura 4) que desarrollamos en el siguiente párrafo.

Figura 4: Estructuración inter sistemas - (c) Christian A. Estay-Niculcar

Figura 4: Estructuración inter sistemas – (c) Christian A. Estay-Niculcar

Desde un punto de vista de servicio, la organización de la organización-empresa requiere algo (el anhelo de un elemento), frente a lo cual recibe un sistema proyectado-instrumental, cuya estructura debe insertarse en la estructura de la organización-empresa, para entregar el servicio. Si la organización-empresa lo precisa, ella genera desde y a partir o no de su estructura el proyecto, pidiendo el servicio. La estructura del proyecto se encarga así, por un lado, de la intención de resolver (en el proyectar) y, por otro lado, de la respuesta buscada, sea en forma material y/o abstracta, ‘poniendo’ el servicio en el proyectado-instrumental. Esto convierte al proyecto en un sistema artificial real intencional (Dennet, 1985, pp. 34), por tener un objetivo asignado desde fuera, produciendo que sus acciones sean consecuencia de la determinación de alcanzar un fin, resolver un conflicto con un proyectar y un proyectado.

iii. Rol del proyecto

En este universo, el rol del proyecto es respuesta y medio. Respuesta por ser la manera que se posee para encontrar soluciones/proyectados que son a su vez respuestas. Medio en cuanto en su finitud se constituye en un transitorio (Blasco, 2000a), un mediador, en un tiempo y un espacio[12], orientado a consolidar un servicio que sea útil (Figura 5).

Figura 5: El rol del proyecto - (c) Christian A. Estay-Niculcar

Figura 5: El rol del proyecto – (c) Christian A. Estay-Niculcar

Para mayor claridad diremos que quien efectivamente cumple tal rol, es la instancia del sistema proyecto llamada proyecto de ingeniería, mientras que quien le ejecuta es la función u oficina de ingeniería.

¿Cómo se constituye el sistema proyecto?

Hemos dicho que un proyecto interviene[13], pero además implica una evolución y una construcción. Según Mathiassen (1998, p. 98) estas tres características están siempre presentes en un proyecto (en Dahlbom y Mathiassen, 1995, parte II):

  • intervención (por cambiar el entorno),
  • evolución (por buscar la solución de un problema que no es fijo ni estable), y
  • construcción (por desarrollar una solución técnica).

El sistema proyectar evoluciona en tiempo y espacio (trayectoria), afectado, tanto por los cambios del medio, como por los cambios inherentes que permitan que la solución madure. Esto produce que, ante eventos programados o no, se tengan estados de la estructura del sistema proyectar para un instante y para un sitio determinado.

En cada estado, se identifican varias entradas (materiales, herramientas, recursos humanos, capital, por ejemplo) y varias salidas (modelos, residuos, prototipos, nuevos proyectos, por ejemplo). En la Figura 6, por ejemplo, podemos imaginar la trayectoria del proyectar según una estructura de etapas del ciclo de vida (declaración de ideas, síntesis, construcción y puesta en marcha) y en una estructura de gestión (círculos).

Figura 6: Las trayectorias en un proyecto - (c) Christian A. Estay-Niculcar

Figura 6: Las trayectorias en un proyecto – (c) Christian A. Estay-Niculcar

La trayectoria del sistema proyectado-instrumental surge de la sucesión de salidas-entradas (lado derecho de la Figura 6). Esta sucesión es la historia de particularizaciones y corporificaciones que se consiguen en el proyectar y que forman en general la trayectoria del proyectado. Esta sucesión incluye reificaciones mentales y reificaciones materiales, dando sentido a la idea de construcción. Así: (i) se interviene con una estructura; (ii) se evoluciona en una trayectoria; y, (iii) se construye por reificación.

Cada estado del sistema proyectado es reflejo de la solución posible en un instante y sitio determinado. Esto posibilita que la trayectoria concluya por una decisión instrumental, sea de conveniencia, conformidad, cansancio, acuerdo y/o pertinencia, aceptando el proyectado como solución adecuada, válida y razonable[14]. Luego de esto, la trayectoria del proyectado-instrumental prosigue independiente de la trayectoria del proyectar.

A continuación relacionamos forma más extensa varias de las ideas desarrolladas hasta ahora.

Proyectar Proyectado
Es un sistema dinámico continuo y teleológico de diseño social y tecnológico.  Es un sistema relativamente estable de sostenimiento de un servicio.
Su organización se orienta a obtener un proyectado, intentando que el servicio surja de la gestión y empatía que se consiga entre lo pedido por un sistema peticionario y según lo que se pueda ofrecer. Su Su organización se orienta a resolver un conflicto prestando un servicio.
Su finalidad sistémica es evolucionar para resolver la intención de resolver. Su finalidad sistémica es reificar (particularizar y corporificar) una solución.
Su configuración estructural se constituye por dos categorías dominantes que se solapan:- de gestión del proyectar (ver PMI, 1996), incluyendo por ejemplo, la estructura administrativa, económica, social y, política; y,- de construcción del proyectado, donde podemos sugerir como estructuras algunas de las dimensiones de Hall (1969, las fases lógicas y, las etapas del ciclo de vida). Su configuración estructural se constituye, durante la reificación mental en la forma de diseños y modelos, y durante la reificación material en una composición de componentes (artefactos) humanos y no humanos involucrados en el funcionamiento, y cuyo conjunto sustenta el servicio.
El objetivo de la estructura es generar un sistema proyectado cuya estructura sea compatible con aquella de la organización-empresa, facilitando el acoplamiento de las configuraciones estructurales (Maturana, 1991b). El objetivo de la estructura es concretar una serie de funciones asociadas al servicio y sustentadas por artefactos.
El origen de los componentes estructurales es en general externo, por ser tomados de otras estructuras. El origen de los componentes estructurales es hay preeminencia de externos, como piezas construidas, pero no excluye la manufactura propia.
La evolución estructural ocurre en tiempo y espacio, cambiando conforme sea lo prudente para alcanzar el proyectado-instrumental, no obstante no es condición necesaria[15]. La evolución estructural ocurre, primero, paralela a la historia del proyectar y, luego de manera independiente.
La trayectoria se caracteriza por ser el camino que da cuerpo a la forma de dar respuesta a la intención de resolver.  La trayectoria se caracteriza por ser relativamente estática y derivada de la trayectoria del proyectar.

¿CÓMO SE MANIFIESTA LA ESTRUCTURACIÓN DEL SISTEMA PROYECTO?

Un tema pendiente en el desarrollo previo es conocer la operatoria de la estructuración (detallado en Estay 2000). En el proceso de estructuración las estructuras pueden cambiar, pero como estamos en proyectos, la estructuración claramente es intencionada, en el sentido que interesa que dos estructuras entre sí ‘hablen’.

Para mostrar esto último y, además, fijar varios conceptos empleados anteriormente, aquí desarrollamos dos de las tres relaciones entre los tres sistemas parte del universo sistémico de proyectos: (i) organización-empresa con proyectado-instrumental; y, (ii) proyecto con proyectado-instrumental. La tercera relación, organización-empresa con proyecto, no la incluimos pues es isomorfa a relación entre el proyecto y el proyectado-instrumental, por supuesto teniendo presente las salvedades del caso.

La resolución como base de la estructuración

La estructuración se constituye a partir de la resolución mental y material.

i.- Resolución mental

  • Primero. La resolución mental es un proceso conformado por acciones que forman un proceso de ‘diseñamiento’ (‘designing’, Stolterman, 1998) esencialmente cognoscitivo y también de aclaramiento de conceptual. No en vano podemos hablar, tanto de resolución conceptual, como de resolución cognoscitiva, en términos similares a resolución mental. Preferimos el término ‘mental’ porque refleja el sitio donde las acciones ocurren. Esta idea de diseño requiere introducir dos conceptos que identifican dos procesos: inscripción y traducción (Latour, 1992, 1996; Latour y Woolgar, 1995).
    • La inscripción se refiere a la forma como los artefactos asimilan patrones de uso. Estos patrones son inscritos en el artefacto conforme el diseñador va construyendo un escenario de operación para él. Esta asimilación se traduce en programas de acción para las personas, lo cual define roles que deben asumir ellos y la estructura.
    • La traducción es el diseño mismo. Es el paso de la necesidad al requisito y luego al producto final, incluyendo en tal proceso lo que se quiere, se puede, se anhela y se sueña, dentro de marcos individuales, o colectivos, sean del tipo social, cultural, político, económico, o cualquier otro de interés.
  • Segundo. La resolución mental opera en la dimensión humana del sistema proyectar, como parte de un proceso social, comunicacional e individual.
    • Social por cuanto un proyecto de ingeniería es una comunidad de práctica (Nickols, 1999; Seeley y Duguid, 1991; Sharp, 1997), de la práctica del producir un producto y de aprender de su experiencia. Es una comunidad que surge del encuentro de individuos, de derivas estructurales particulares, de cuyo encuentro, interacción y coherencias surge un espacio único y distinto sustentando en su propio lenguaje, el lenguaje del proyecto, y marcando un universo de discurso (Estay, 1991).
    • Comunicacional cuando un proyecto de ingeniería se interpreta como una red conversacional generadora de compromisos (Flores y Winograd, 1989, p. 201). En la resolución mental se destaca la comunicación pues lo que un proyectista percibe como solución, no tiene ningún sentido si no emplea algún lenguaje para expresarlo y transmitirlo a otros proyectistas (Maturana, 1991a).
    • Individual pues opera en la ontogenia de los individuos.
  • Tercero. La resolución mental es una composición de operaciones de distinción (Maturana, 1991a), las cuales van construyendo o reificando conforme, se resuelve el conflicto en un sistema artificial proyectado o, en general, se resuelve el conflicto de la perplejidad ante el mundo (Dewey, 1993) distinguiendo el sistema artificial real como un sistema artificial real.

ii. Resolución mental

La resolución material es un proceso que involucra acciones de manufactura en el espacio de lo físico, usando y transformando tecnologías y materiales. Aquí lo que se desea construir materialmente estará limitado por los materiales en uso.

Organización-empresa y proyectado-instrumental

Recordando que el proyecto busca una empatía entre la estructura de la organización-empresa y la estructura del proyectado-instrumental, resulta que hablamos de las regularidades o patrones técnicos y materiales que interesa alcanzar y que constituyen el mundo, pero con una diferencia, no es una cosa que observamos y tratamos de entender y manejar, sino una cosa a construir’. Al entenderlo se aclara lo que persigue la relación entre proyecto y proyectado-instrumental.

Según las combinaciones posibles de las dimensiones humana y no humana de las estructuras de los sistemas organización-empresa y proyectado-instrumental, pueden comentarse cuatro combinaciones, que planteamos como tres.

i. Estructuras humanas

La relación entre las estructuras humanas se manifiesta mediante roles que son parte del funcionamiento del sistema proyectado-instrumental (Blasco, 1966, 2000b): operadores (internos); y/o, usuarios (operadores externos). Mientras los primeros se hacen parte del funcionamiento junto a los artefactos no humanos, los segundos interaccionan con el sistema proyectado-instrumental garantizando que el funcionamiento se mantenga mientras las expectativas del servicio se mantengan, basados siempre en la utilidad que perciban. Como sujetos, los usuarios principalmente son parte de la estructural social de la organización-empresa, mientras los operadores pueden o no serlo.

ii. Estructuras no humanas

Entre las estructuras no humanas se busca la compatibilidad tecnológica.

iii. Estructuras humanas y no humanas

Respecto de la relación entre estructuras humanas y no humanas, la complejidad es tal que precisan incluirse relaciones psicológicas, sociales, políticas, administrativas, entre las más mencionadas, que actualmente pueden ser estudiadas como relaciones de estructuración entre personas y tecnología en el contexto de la construcción social de la tecnología como de la construcción tecnológica de la sociedad (Bijker et. al, 1990; Castells, 1996; MacKenzie y Wajcman, 1993; Masuda, 1981).

Proyecto y proyectado-instrumental o los procesos del proyectar

Como el proyectado-instrumental comienza a existir dentro del mismo proyecto, esta relación tiene mejor sentido si la exponemos como la relación proyectar-proyectado. Dicho lo anterior, nos ocuparemos de las dos actividades del sistema artificial real proyectar: pilotaje y transformación (Mélèsse, 1979a), las cuales exponemos bajo la forma de tres procesos diferentes pero interrelacionados (Figura 7): gestión (pilotaje) y construcción (transformación) técnica y social; los cuales se relacionan con la resolución mental y material según ilustra la Figura 8.

Figura 7: Los procesos del proyectar - (c) Christian A. Estay-Niculcar

Figura 7: Los procesos del proyectar – (c) Christian A. Estay-Niculcar

Figura 8: La resolución en la gestión y en la construcción - (c) Christian A. Estay-Niculcar

Figura 8: La resolución en la gestión y en la construcción – (c) Christian A. Estay-Niculcar

i. El proceso de gestión

El proceso de gestión es la composición de procesos o acciones esencialmente cognoscitivas orientadas a hacer un uso adecuado de los recursos involucrados en la ejecución del proyecto para mantener su viabilidad y la adecuación del resultado a lo pedido.

Aquí la resolución mental va de forma paralela a la construcción, tanto técnica como social, guiando las resoluciones mentales y materiales que en tales procesos se manifiesten.

Podemos citar el texto del Project Management Institute como referencia para encontrar una estructura de procesos de gestión (PMI, 2000) o como la estructura planteada por Hall (1969, seguida por Aguinaga, 1994). Desde una perspectiva sistémica tenemos la gestión planteada en Mélèsse (1976, p. 28).

ii. El proceso de construcción técnico

El proceso de construcción técnico es el que habitualmente es tratado en la literatura. En este proceso encontramos que igualmente se ven enfrentadas las dimensiones humana y no humana tanto del proyectado como del proyectar.

  • La resolución mental se orienta a lo social, lo psicológico y lo material del artefacto, convirtiendo o traduciendo ideas iniciales y vagas en soluciones concretas. Esta conversión es lo que Ueno (1995) llama reificación mental. En esta resolución, los proyectistas como entes individuales y socializados usan sus potencialidades y capacidades reales, que unido a su comprensión del problema y del escenario de uso del proyectado, diseñan la estructura del sistema proyectado y su grado de adecuación a la estructura del sistema organización-empresa. La resolución mental en la construcción técnica es tratada por diversa literatura, tanto del lado de la sicología como del lado del modelamiento de sistemas.
  • La resolución material se orienta a dar cuerpo a una solución posible en la forma de un producto o servicio concreto, pudiendo hablarse de una reificación material. La resolución material es la transformación que toma el diseño del artefacto y  le traduce o convierte en un referente que constituye físicamente el proyectado-instrumental.

iii. El proceso de construcción social

Este proceso solamente tiene sentido si colocamos como parte del sistema proyectado, en rol de operadores y garantes de su funcionamiento, servicio y utilidad, a los usuarios. Esto es claro cuando recordamos que el sistema proyectado no termina su vida o trayectoria cuando es entregado al sistema organización-empresa, sino que persiste en su uso como un proyectado-instrumental ‘operado’ por usuarios.

En este sentido se considera necesario entrar a considerar a los individuos como parte de un sistema diseñable y/o como piezas a ser tratadas. Planteamiento que podría pensarse poco humanista aunque técnicamente habilitador de una construcción social. En un sentido de intervención, esto permite modificar intencionadamente la línea de deriva del colectivo o del individuo.

El proceso de construcción social debe entenderse como un proceso de inscripción orientado a poner la filosofía del proyectado en el entorno humano donde va a operar. Estamos hablando que pretendemos influir o intervenir en la dimensión humana del sistema organización-empresa con el fin de facilitar la adopción del sistema proyectado. Hablamos casi explícitamente de una potencial manipulación o mantención, promoviendo la difusión del proyectado-instrumental[16].

CONCLUSIONES

Dentro de las teorías de proyectos sistémicas, en este trabajo se ha hecho una revisión de los planteamientos de Blasco extendiéndolos y afianzándolos formalmente bajo una epistemología de sistemas. Para ello se han repasado las nociones y conceptos de sistemas necesarios. Con ellos en la mano se ha planteado de forma más detallada lo que se ha denominado universo sistémico de proyectos. En este universo encontramos tres elementos: organización-empresa, proyecto y proyectado-instrumental. Cada uno como sistema, se han relacionado y, se han mostrado los conceptos que les vinculan.

Para una teoría de proyectos sistémica, una base fundacional en sistemas es necesaria y creemos haberlo conseguido en buena medida. Derivado principalmente de la epistemología sistémica se han podido realizar las siguientes aportaciones centrales.

  • Proyecto es un sistema real artificial orientado a dar respuesta a un conflicto y, un mediador en la producción de proyectados. Su finalidad es que lo segundo sirva para lo primero. En primer término mediante una adecuada inserción estructural. En segundo término, produciendo empatía entre lo requerido por la estructura del sistema organización-empresa y lo que sea posible en la estructura del sistema proyectado-instrumental.
  • Todo lo anterior quiere decir que el proyectado-instrumental no debe llegar a afectar/alterar/interurmpir/detrimentar la configuración estructural y/o la trayectoria, tanto del sistema proyectar (en el proyecto) como del sistema que le albergará (la organización-empresa). Ello manifiesta que el proyecto debe tener la capacidad de proveerse los medios, el conocimiento y la experiencia para construirse una estructura de su proyectar que permita conseguir una estructura del proyectado-instrumental compatible con la estructura de la organización-empresa. Toda esta interrelación es lo que ha definido el universo sistémico de proyectos.
  • En general, la epistemología de sistemas permite sentar bases bastante formales de una visión que busca estudiar el fenómeno proyecto. Esta formalización surge en la posibilidad de mostrar que el sistema proyecto emerge por sinergia del sistema proyectar y del sistema proyectado. Además, que refleja la complejidad del fenómeno proyecto, mostrando que entre ambos sistemas existe una historia común de trayectorias, donde se cofusiona evolución, construcción e intervención.

Debemos agregar con honestidad que nos quedan un par de cuestiones por resolver, pero que pensamos requieren ser abordadas con otros conceptos pero manteniendo nuestra epistemología sistémica.

  • Hemos hablado principalmente del cambio estructural durante la trayectoria, pero ¿qué sitial ocupan en la trayectoria las dimensiones humana y no humana o, dentro del fenómeno proyecto?
  • La idea de ‘acción intencionada’ que define proyecto en el texto actual desaparece conforme se avanza en su lectura, sin embargo eso se ha realizado explícitamente pues una aclaración posterior, fuera de los límites de este trabajo, permitirá comprender mejor su sentido y que además permitiría aclarar otras cuestiones relacionadas al fenómeno proyecto.

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[1] El servicio es la relación de conformidad entre algo que se pide bajo ciertas condiciones y algo que se provee bajo ciertas condiciones (Blasco, 2000).

[2] La utilidad solamente se refiere a personas, y solamente la pueden enjuiciar las personas que son beneficiarios inmediatos o últimos de aquella (Blasco, 2000).

[3] Que posee una causa final (RAE, 1970, p. 1250). La causa final es el fin con qué o porque se hace alguna cosa (RAE, 1970, p. 250).

[4] En el original en cursiva.

[5] El gran uso dado al pensamiento de sistemas no excluye algunas críticas (ver Callo y Packham, 1999, p. 313).

[6] En Neal (1995) se puede encontrar una aplicación del pensamiento de sistemas ‘soft’ en el ámbito de proyectos.

[7] Ibid nota a pié 4.

[8] Una definición operativa se caracteriza por incluir en su sentencia los rasgos de ‘algo’ que denota (propio de cualquier definición) y las operaciones físicas que permiten dar cuenta de ese ‘algo’. Por ejemplo, una definición de longitud no debe limitarse a declarar lo que es ‘longitud’, sino que debe incluir las operaciones por las cuales se mide la longitud (Hayakawa, 1967, p. 169). Otro ejemplo más mundano sería una receta de cocina, pues incluye ingredientes y pasos a seguir.

[9] Una discusión más extensa se puede encontrar en Estay (1996).

[10] En Yeo (1993) se puede encontrar una discusión acerca del uso de sistemas en proyectos.

[11] Se usan comillas simples para indicar algo abstracto, la idea general.

[12] En general la dimensión espacio se asume fija en proyectos.

[13] La intervención es un concepto ligado a los desarrollos de sistemas, el cual no es abordado en este trabajo, pero puede encontrarse en diversas referencias ligadas a la tradición crítica de pensamiento de sistemas (Callo y Packham, 1999; Flood y Jackson, 1991; Jackson 1994; Martzloff, 1975).

[14] El uso de la palabra instrumental es coherente con la idea de mediación. Instrumental se asocia con la idea de herramienta adecuada para resolver el conflicto según un parecer individual-colectivo.

[15] Ver Torrealba et. al (1999a, 1999b) para una discusión de la evolución de la configuración estructural, en particular la administrativa, en el tiempo.

[16] Por ejemplo, ver Rogers (1975).

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