Christian A. Estay-Niculcar's research blog

Espacio de reflexión personal dedicado a la investigación aplicada cuando se vincula la ciencia proyectual con la disciplina informática, y se aplican al desarrollo de las personas y de la gestión empresarial.

El #proyecto de #sistemas (1998)

ABSTRACT

The result of a Project is obtained with a process which attends to represent any aspects in detail and comprehension. We expose the Project as a ‘Projecting Process’ (the Project operation) and a ‘Object Projected’ (the result), both viewed and comprehended as a not fully independent Artificial System. The ‘Object Projected’ System is treated as the object to be constructed. From the point of view that human being are limited in their cognitive capacity by the language and the ontology, we present a conceptual framework to construct the ‘Object Projected’. In the framework, we deploy graphics models or languages, termed as Cognitive Tools, between two dimensions: the dimension of abstractive levels, and the dimension of comprehensive levels.

Paper original en:

  • Estay, Christian; y, Blasco, Jaume. (1998). El Proyecto de Sistemas. Proceedings IV International Congress of Project Engineering. AB-11. Muñoz, Ayuso; y Peña Acevedo, A. (eds.) Departamento de Ingeniería Rural de la Universidad de Córdoba (edita). Córdoba, España. Octubre 7-9. p. 30 y CD-ROM. ISBN: 84-600-9490-1, pp. 166-173.

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INTRODUCCIÓN

El Proyecto es un proceso que involucra diversos aspectos del resultado final en la resolución de los diversos niveles de detalle del mismo, es un proceso que busca pasar de la idea hasta el cuerpo material. Con esto en mente presentamos Proyecto como un Proyectar (u Operación Proyecto) y un Proyectado (resultado del Proyecto), donde uno y otro son estudiados como Sistemas.

En consecuencia efectuamos una discusión relativa al tipo de Sistemas que un Proyecto genera, definiendo el ‘Proyectado’ como un Sistema Artificial casi independiente, y el ‘Proyectar’ como el Proyectado del compromiso adquirido para resolver aquél.

A continuación, tomando como punto de partida que los seres humanos sólo ven lo que están capacitados para ver, mostramos la necesidad de contar con elementos adecuados para ver ‘Sistemas’ en el ámbito de proyectos. De esta forma, exponemos la importancia de contar con Herramientas Cognitivas entendidas como herramientas que nos permitirán reconocer la esencia Sistémica del Proyectado.

Presentamos estas herramientas como modelos actuando en el rol de lenguajes en el ámbito del Pro­yectar; unos Sistemas Artificiales, que solamente existirán dentro de las concepciones cognoscitivas representadas por la herramientas. En este sentido declaramos la importancia de contar con herramientas que permitan describir la mayor cantidad de aspectos de un Sistema observables desde fuera de el mismo.

Por último agregamos las conclusiones y las referencias utilizadas.

PROYECTO COMO SISTEMA

En esta parte damos cuenta de como el término ‘Sistema’ es usado en el ámbito de Proyectos. Posterior­mente desarrollamos la unión explícita entre Sistema y Proyecto, en sus dos vertientes: Proyectar y Proyectado.

Revisando la teoría

A la luz de la literatura revisada, en el uso de Sistemas como significante en proyectos, podemos señalar que:

  • Hubka y Eder (Fernández, 1995; Hubka y Eder, 1988, 1996) plantean una postura esencialmente estructuralista al hablar de Sistemas Tecnológicos;
  • Tomiyama y Yoshikawa (Xue et. all. 1992; Taura y Yoshikawa, 1992) plantean un producto como un objeto compuesto de atributos, sin especificar si se habla de un objeto material o intangible, a nivel de ideas; y,
  • Roqueta (1991), si bien expone la idea del producto-Sistema, se adentra en la discu­sión del Proyecto como Sistema, tal como se hace en Gómez-Senent et. all (1996).

A continuación hablaremos del Proyecto como Sistema  para lo cual desarrollaremos las ideas de Proyec­tado y de Proyectar cada una como Sistema. Las ideas sobre Sistemas han sido extraídas desde los trabajos de Bertalanffy (1982) y, Maturana y Varela (1990).

El Proyecto como resultado: el Proyectado

El Resultado de un Proyecto es una Unidad Fáctica (UF) real. Esta UF es (Blasco, 1990; Paniagua y Blasco, 1993) una unidad cultural con cuerpo material bien estructurado que está compuesto por uno o varios artefactos con sus funciones, y los documentos que contienen información de composición, conservación, y uso.

Y es un Sistema en cuanto:

  • la conformación de la Intención del Proyectar se interpreta como la versión final, la Intención refinada, que resuelve el Conflicto y que da sentido a la Operación Proyecto;
  • será una composición de partes, con una Organización que da el orden a seguir en las relaciones o interacciones entre aquellas; y,
  • una estructura en la cual inicialmente nos sentimos tentados a considerar cuatro componentes: operadores, artefacto, función, y las diversas documentaciones.

El artefacto, que es el cuerpo material de la UF, precisa de la fun­ción, y ésta le da la razón de ser, y este artefacto (como componente corpóreo) es a su vez la estructura de la organización preparada para efectuar una función (que supera la unión de sus partes), la cual persigue una finalidad, instanciando el fin organizacional.

El Proyecto como trayectoria: el Proyectar

Si observamos que el Proyecto consiste de una serie de operaciones en el tiempo, apreciamos que existe una Intención de resolver un Conflicto. Conforme el Proyecto se mueve temporalmente, esta In­tención va adquiriendo sucesivos refinamientos. Refinar que pasa de una Intención a un constructo material, que al final, como todo constructo humano tiene un referente material.

La Intención que ha guiado la evolución del Proyecto, el Proyectar, pasa a ser el objetivo en el Proyectado como finalización de su existencia, objetivo completamente especificado desde las operaciones del Proyectar por algún o algunos proyectistas, y con una definición que se logra dando cuerpo a los objetivos en base a componentes. De esta manera, el Proyectado, como Sistema, sufre sucesivos cambios, generándose estados para los diversos refinamientos que se vayan obteniendo, como parte de su trayectoria al ser un Sistema estructuralmente abierto. En cada estado, la materialización del Proyectado es un Sistema en sí mismo, con validez hasta el siguiente estado.

Así vemos que el Proyecto posee una Organización esbozada desde una Intención con solución en mano, y una estructura que le da vida a la organización misma. El Proyectado como cosa concreta es una cosa real, una Unidad Fáctica, un Sistema real que ‘sirve para’ algo.

En términos de clasificación de Sistemas, vemos que el Proyectado nace de una actividad humana, de una operación, de una acción humana extendida que busca obtener el elemento que resuelve algo. En este sentido debemos decir que el Proyectado es un Sistema Artificial con una Intención.

Como Sistema Artificial, el Proyectado:

  • no es un constructo ideal sino real, por su cualidad de ser abierto estructu­ralmente que le hace dependiente del medio;
  • en su funcionamiento precisa y recibe entradas para operar, al menos algún tipo de energía; y,
  • sus resultados son usados por alguien externo y ajeno al mismo;

en un sentido de acoplamiento estructural con el medio, el Sistema entra en interacciones alterando y siendo alterado por el entorno.

Por tanto debemos adjetivizar Proyectado como un Sistema Artificial Dependiente, o Sistema Artificial Casi Independiente con una Intención.

En lo que prosigue, haremos hincapié en el Proyectar como Sistema, siguiendo el estilo explicatorio previo.

Visión de Sistemas del Proyectar

El Proyectar compromete una serie de actividades que se desenvuelven en el tiempo, y que surgen como una forma de anticiparse al futuro y prepararse para conseguir el Proyectado. Estas activida­des, morfológicamente, las podemos clasificar como:

  • de conveniencia, que permiten decidir sobre proseguir con el Proyectar, o decidir la ‘con­veniencia’ del Proyectado en su uso y posteriores desarrollos;
  • de ‘diseñamiento’ (Hubka y Eder, 1996, 1997) que permiten pasar de la idea a su individualización y materialización; y,
  • de explotación y mantenimiento, donde hallamos la operación rutinaria, etc.

Siguiendo una línea tradicional de Sistemas, estructural-funcionalista, vemos que tales actividades son la parte material. Es el artefacto que da cuerpo a una serie de funciones requeridas para obtener un funcio­namiento mayor (sinergia): satisfacer una Intención, operando como Intención del Proyectar. Así podemos ver fácilmente que el Proyectar tiene una finalidad, una Intención que le convierte en entidad teleológica.

Mientras la estructura son las actividades, la Organización será el orden establecido para los proyectistas dentro de la Operación Proyecto, la cual puede ser analizada como una jerarquía función-actividad-tarea y viceversa. La Organización en este caso evoluciona conforme la satisfacción de la Intención varía tem­poralmente, lo cual plantea el Proyectar como un Sistema que evoluciona temporalmente. Así, la Opera­ción Proyecto, como acción humana, es una Organización con una Estructura variable, aunque la segunda cambia de forma más rápida que la primera, ya que su variación es continua.

En esencia el Proyectar es un tipo de Sistema denominado como Sistema de Actividad Humana, donde el operar se manifiesta en el tiempo y se orienta a realizar acciones.

El Proyectar como un Proyectado

Lo anterior podría seguir mucho más, pero es mejor hablar del Proyectar como un Proyectado, como parte y/o resultado de otros sistemas. Esto no es exagerado, por cuanto los Proyectados son consecuencia de acciones humanas frente a un Conflicto, por tanto decir que el Proyectar es un tipo de acción frente al Conflicto de buscar soluciones, es natural. En consecuencia, resulta más simple definir el Proyectar como el Proyectado del ‘compromiso adquirido para resolverlo’, en el que la documentación da cuerpo a los conocimientos.

Síntesis

Presentados Proyectar y Proyectado como Sistemas Artificiales Casi Independientes, podemos agregar ahora que esta idea de Sistema es acorde con la idea de ‘holon’, que identifica una entidad como un todo autónomo, pero cuya existencia se manifiesta de forma dependiente dentro de un todo mayor. En síntesis, Proyectar como Proyectado haciéndose en un Sistema, y Proyectado como resultante es un Sistema.

Proyectar y Proyectado, y sus componentes

Considerando que Proyectar y Proyectado son Sistemas, en esta parte ahondaremos en ellos en función de sus componentes y en miras a su finalidad (en la idea de ‘servir para’).

Respecto de las componentes, vemos como involucran en general cosas y personas en diversos tipos de relaciones. Centrándonos en las personas, vemos que éstas actúan reificados y como seres humanos, en el primer caso al ser considerados parte de los sistemas como entes reificados impersonalmente, y en el segundo caso como individuos únicos, cuyo comportamiento está sujeto al libre albedrío. En este orden de cosas, a continuación veremos varios roles que asumen las personas dentro del Proyectado y el Proyectar, conjugando su esencia humana y la visión de ‘cosa’, por cuanto aún ‘cosificados’ siguen manteniendo sus criterios personales. Sin embargo debemos aclarar que en la práctica no todos los roles se manifiestan en uno u otro Sistema, aunque siempre habrá alguno, principalmente el de usuario.

Los roles de las personas

Así, encontramos la existencia de personas actuando en roles de proyectista, operador y usuario, en un Proyectado (sin olvidar que el Proyectar lo planteamos como un Proyectado).

  • i. Operadores. En este rol consideramos a la persona implicada en la función del Proyectado, es decir, que son parte del artefacto o son artefactos dentro del funcionamiento. Es el rol que esencialmente ‘cosifica’ las personas dentro de un funcionamiento y una serie de instrucciones. En este rol las personas deben hacer lo que se les indica, variándose sus grados de libertad intelectual.
  • ii. Proyectistas. El proyectista es el rol de la persona que participa del Proyectar como operador. El proyectista es una unidad que genera soluciones, aumentando las posibilidades de solución, aunque en cantidad limitada.
  • iii. Usuarios. Por usuario entendemos a los que usan el Proyectado, los que se sirven de su servicio. De esta manera es importante considerar sus apreciaciones, juicios, presunciones, etc., ya que dependiendo del beneficio obtenido y percibido se podrá reconocer la utilidad del Proyectado. Es quien ‘pone precio a lo que quiere’ y desde la perspectiva del costo-beneficio subjetivo, expone si el Proyectado ‘sirve para algo’. El usuario es quien usa, dispone, da sentido, etc. al Proyectado.

Acerca del Servicio

Del punto anterior se extrae la importancia del usuario al definir el ‘servir para’ del Proyectado. Por esta razón es conveniente ahondar en la idea de ‘servir para’, como la finalidad del Sistema Proyectado.

La idea de ‘servir para’ debe entenderse como un Servicio que se presta hacia otro: en este caso el artefacto prestando el Servicio de resolver, mitigar, etc. un fenómeno o alteración poco agradable a una persona en rol de usuario. Así identificamos la dependencia entre la estruc­tura del Sistema Proyectado y la estructura del Sistema Usuario, por cuanto están en una relación de respuesta-petición respectivamente.

El Servicio esperado como tal define lo que debe hacer el Sistema Proyectado, en base lo que quiere el usuario, que es quien en el fondo le da la razón de ser. Pero el Servicio a proveer debemos entenderlo como proporcionar algo bajo ciertas condiciones. Por tal motivo conviene identificar en el Servicio el ‘para que sirve’ y ‘con quien’. El Servicio, podemos agregar, es producto de la personalidad del usuario, y depende de su ocasión y lugar de uso.

Relacionalmente podemos decir que por una parte, el ‘servir para’ conduce a un Proyectado que obliga a un Proyectar, que manifiesta una Intención como finalidad. Y, por otro lado, el ‘servir para’ se expresa como una Intención. Así el Servicio, el ‘Servir Para’, define el Sistema, al orientar el Proyectar y darle sentido al Proyectado.

Función y Servicio

Si ‘Servir para’ es dar satisfacción, interesa repasar que se entiende entonces por función, especialmente si hemos hablado de artefacto con función. Hemos visto que servir es disponer, usar, aportar, proporcionar, etc. algo que resuelva un Conflicto. Sin embargo la práctica muestra que muchos artefactos son usados con fines diferentes a los mentalizados en el Proyectar. En este caso hablamos que el artefacto con una función determinada es usado con otros fines.

Organizando ideas podemos decir que el artefacto posee muchas propiedades, todas de la materia, producto de sus piezas y por ser Sistema; asimismo el artefacto cumple una función al menos. El Servicio, al generar un Proyectado tiene acceso a tales funciones mediante el artefacto. Pero, el usuario, dependiendo de la utilización que le de al artefacto, puede dar lugar a otra u otras funciones, dependiendo de cual o cuales de las propiedades del artefacto utilice.

Por último, mientras el Servicio en el usuario depende de su ocasión y lugar en que ‘sirve para’; la función del artefacto depende de la ocasión y el lugar en que se halle el artefacto.

Elaboración del Proyectado

Hasta el momento hemos introducido la idea de Proyecto y Sistema, y los hemos relacionado de tal forma de tener un Sistema Proyectar que elabora otro Sistema Proyectado. Sin embargo falta clarificar como desde dentro del Sistema Proyectar emerge el Sistema Proyectado. Sabedores que esta es una tarea de ‘diseñamiento’ extensa y compleja le dedicamos la siguiente sección.

DESCRIBIENDO LOS PROYECTADOS

Sabedores que en esencia el Proyectado es el resultado del esfuerzo implicado en el Proyectar, en esta parte procedemos a mostrar cómo organizar el modelamiento, los modelos, para lograr una descripción lo más completa posible de un Sistema, en tanto organización y estructura, o el cómo pasar de la idea a lo corpóreo. Comenzando con una revisión literaria sobre clasificaciones u ordenamientos, procedemos a presentar nuestra propuesta, pasando por la idea de modelamiento y proceso de modelamiento que utilizamos.

Revisión literaria
Intentado acercarnos a las visiones utilizadas por algunos autores, entregamos la siguiente lista:

  • Hubka y Eder (1992) sugieren una estratificación cognoscitiva en base a niveles de abstracción (pp. 30-31), desde el propósito hasta el componente;
  • Blasco (1990) desarrolla un método para llegar a definir las características de las componentes de un Proyectado a partir de los requisitos, del servicio y la función, pasando luego por sus funcionalidades y unidades fácticas; y,
  • Willemse (1997, cap. 3) expone algunas ideas sobre como ordenar el diseño del producto según niveles de detalle.

En estos tres trabajos el nivel de detalle sigue las etapas características de concepción, manufactura y en­samble del producto (o concepción, diseño, construcción, propias de la estructura morfológica de un Pro­yectar), incluyendo descripciones de proceso, funcionales, orgánicas (no en Blasco) y de construcción.

El Proceso de Modelar

Nuestro planteamiento sobre el proceso de modelar lo mostramos como: (i)  proceso comunicativo; y, (ii) como conjunto de actividades.

  • i.    El Proyectar como Sistema compromete varias personas, por lo cual puede ser planteado como un Sistema Social. En tal sentido el rol que adquieren las comunicaciones es importante. En consecuencia, el proyectista se mueve dentro de una red de conversaciones, la cual existe en el ‘languajear’ diario (Flores, 1992), donde el ‘languajear’ es la comunicación manifestada en el lenguaje de los partícipes del Proyectar. Esta red de conversaciones es la red de comunicación sobre la cual diversos actos comunicativos generan acciones. Asimismo, esta red facilita la transferencia de información y conocimiento intra e inter acciones (y con el entorno, Peña, 1995), con lo cual hay que entender el languajear en el ámbito de proyectistas, operadores y usuarios.
  • ii.   Entendiendo que la forma puede o no seguir a la función (Rieu, 1995, sugiere la virtualidad actual de al­gunos productos), tenemos que inicialmente el proyectista debe ser capaz de expresar la concepción del Sistema en cuanto organización, para proseguir hacia su diseño y construcción mediante la determinación de las cualidades estructurales. De esta forma se tiene que el proyectista se mueve linealmente desde un alto nivel de abstracción hacia niveles más específicos de detalle (Blasco, 1990; Hayakawa, 1993). Lo anterior no debe entenderse como una secuencia estricta necesariamente, ni tampoco asumir que se está exento de problemas. El fondo de todo este modelamiento o representación, se entiende como un di­seño (el ‘diseñamiento’) desde lo abstracto a lo material, donde el término diseño se entiende como ‘el como’ de algo.

Por lo anterior se aprecia que los proyectistas deben hacer uso de un lenguaje que permita la comunicación entre ellos, con el fin que el Proyectado preste el Servicio convenido a lo largo de un diseño y refinamiento continuo. Asimismo es importante la comunicación con los operadores y usuarios en el Proyectar, en la medida que posibilitará una mejor adopción del artefacto y comprensión del funcionamiento. Esta comunicación no es más que el proceso comunicativo que implica un emisor, un receptor, un canal de comunicación, y mensajes entre ellos que son traducidos entre los lenguajes del emisor, receptor y el canal.

El proceso que nos interesa en esta perspectiva es el proceso de comunicación de modelos entre personas, donde los modelos expresaran aspectos de los Sistemas desde un mayor a menor nivel de detalle. Con esto en mente, a continuación se presentarán algunas ideas sobre el lenguaje para clarificar la idea de modelamiento que nos interesa.

Lenguajes y modelos

Si por lenguaje entendemos la capacidad de expresar pensamientos y comunicarse por medio de signos linguísticos o no (formas, símbolos, gestos, etc.), entonces el lenguaje es el medio con el cual se tiene la posibilidad de expresar los modelos mentales (también llamados esquemas mentales) de las personas.

Sin embargo debemos reconocer que el lenguaje es una herramienta que abre muchas puertas pero también impide ciertas expresiones, por cuanto, el lenguaje como producto social sólo permite expresar lo que su potencia expresiva permite mientras, el observador, está limitado a su habilidad para explotar tal potencia. Reconociendo tal problema, procedemos a precisar la idea de lenguaje, debiendo introducir los términos lenguaje hablado y escrito, con lo cual podemos decir que dos personas se comunican en una conversación siguiendo conductas personales y que se asume son comprendidas por el otro.

En la conversación los modelos mentales se expresan en base a palabras y frases. En este sentido el lenguaje opera como un ‘modelo para’ modelar el mundo de cada interlocutor.

Pero tal modelar precisa aclarar algunas ideas sobre el lenguaje. Primero hemos hablado del lenguaje de las conductas que coordinan a otras, y luego hemos introducido el lenguaje hablado y escrito, cual lengua o idioma, con el añadido que como tal es propio de una comunidad de individuos, que lo acepta para expresarse y comunicarse (obviamente). Su usamos por simplicidad esta segunda acepción, entonces recurrimos a la idea de lenguaje natural, para denotar el lenguaje escrito y hablado que las personas usan en su desenvolvimiento cotidiano. En este lenguaje encontraremos diversas formas verbales para expresar un mismo asunto.  Así no es extraño que una expresión linguística que sirve de ‘modelo de’ (un esquema) un asunto, sea una de las variantes posibles obtenidas con el lenguaje como ‘modelo para’.

De esta manera traemos las ideas de lenguaje coloquial y técnico, cuya diferencia se manifiesta porque en el segundo se busca un código unívoco asociado a los signos, con lo cual disminuyen las ambiguedades e interpretaciones.

El lenguaje natural presenta problemas al ser usado en narraciones y descripciones, debido a la libertad dada por el lenguaje hablado/escrito. Ante ésto recurrimos a los lenguajes gráficos, los cuales presentan las cualidades de un lenguaje técnico pero que poseen menor cantidad de signos, con lo cual se reduce la potencial arbitrariedad de uso. Estos lenguajes como modelos los podemos ver como Sistemas de Representación Gráficos.

Herramientas Cognitivas

Recordando que todo observador precisa de instrumentos para representar la realidad, hablaremos de ahora en adelante de Herra­mientas Cognitivas para incluir todos los instrumentos posibles de entregar a un proyectista para que sea capaz de modelar un Sistema Proyectado.

A la luz del análisis de algunos trabajos que hacen cita al término Herramienta Cognitiva (Bond, 1996; Cross, 1996; French, 1985; Hubka y Eder, 1992), observamos que es utilizado de forma bastante intuitiva, y poco relacionada al plano teórico de comprensión en cuanto modelo.

Para nosotros las Herramientas Cognitivas serán los modelos gráficos o los Sistemas de Representación Gráficos, que permitirán expresar al proyectista, las cualidades o características del Sistema en sus aspectos organi­zacionales y estructurales (Hart; Victor, 1995): un ‘modelo para’ expresar relaciones y partes.

Considerando los problemas cognitivos expuestos anteriormente, a continuación mostramos un marco conceptual que expone diversos niveles de abstracción y comprensión de un Sistema, en particular, el Sistema Proyectado. Tales dimensiones son:

  • una dimensión vertical que nos hablará sobre los niveles de detalle, que permiten pasar de la idea a su individualizacion y materialización; y,
  • una dimensión horizontal que nos hablara del aspecto cognoscitivo del modelo.

Dimensión Vertical

Es recurrente en la literatura sobre modelamiento la aparición de varios niveles de abstracción para es­quematizar o describir un artefacto y su funcionamiento, identificando aspectos funcionales, de piezas, de comportamiento, etc.

Esta actividad de descripción la denotaremos como de diseño (Bond, 1996; Cross, 1996; French, 1985; Hubka y Eder, 1992) aunque en términos generales para describir actividades de modelamiento de un grado de menor a mayor detalle. Con esto podemos agregar que esta­mos construyendo Sistemas Artificiales Diseñados Casi Independientes con una Intención.

De esta observación y atendiendo que buscamos representar|describir un Sistema en lo organizacional y lo estructural, creemos conveniente identificar tres niveles de abstracción. Buscamos que tales niveles permitan describir tanto lo organizacional (inmaterial) como lo estructural (material). Tales niveles son:

  • i.  Nivel 1, organizacional, orientado a describir el aspecto organizacional del Sistema;
  • ii. Nivel 2, de transición, orientado a describir aspectos organizacionales-estructurales específicos, o sesgos del dominio del problema; y,
  • iii. Nivel 3, de estructura, orientado a describir los aspectos materiales o lo esencial­mente estructural del producto.

Por ejemplo, mientras una descripción de Caja Negra describe las relaciones entre los componentes que dan respuesta a los requisitos en el Nivel 1, será necesario especificar posteriormente relaciones de flujos de energía, información, materiales, descripciones de funcionamiento intra componentes, etc. en el Nivel 2. Como este último tipo de especificación no es posible ni probable de tratar integradamente con un modelo, se aborda de forma estratificada con un modelo para cada tipo de relación. Esta consideración simplista es extensiva a muchos modelos, ya que aquellos existentes siempre abordan un sólo aspecto o fenómeno de la realidad, mientras que aquellos nuevos que apare­cen siempre lo hacen siguiendo esta idea proveniente del campo de lo analítico: aislar y describir una sola cosa.

Se entiende que los niveles van de lo general a lo particular, de la idea a su materialización, de lo abs­tracto a lo concreto. Debe aclararse eso si, que estos niveles son descriptivos, y que en algunos de ellos puede darse la existencia de subniveles. Estos niveles y subniveles (si los hay) de abstracción son el camino, o la distancia a recorrer, desde la idea inicial hasta un referente físico del mundo real.

Si seguimos con la línea expositiva aplicada al Nivel 1, podemos llegar a tener para cada esquema en este nivel, uno o más específicos en el Nivel 2. Similarmente para el Nivel 2 existirán materializaciones, orientados a la construcción, en el Nivel 3, como por ejemplo un diagrama de ‘layout’ físico, o de ca­bleado dentro de un edificio, para un esquema de segundo nivel relativo a los flujos de energía eléctrica.

Dimensión Horizontal

Mientras la dimensión vertical nos guía en la materialización de la idea, la dimensión horizontal nos plan­tea que todo nivel de detalle posee diferentes visiones o perfiles de observación. El ejemplo previo de la Caja Negra, lo mostraba al intentar describir diferentes aspectos de un mismo fenómeno.

Buscando proveer el mayor poder explicativo al proyectista mediante el conocimiento de varios modelos, los niveles de abstracción los veremos como respuestas al ‘cómo hacer’ pro­pio del diseño. Pregunta que, como cualquier otra relativa a un Proyectado, viene formulada desde fuera, formulada ya sea por un estándar que lo impone, o por la necesidad descriptiva del proyectista.

Por tanto no es extraño formularse otras preguntas que, epistemológicamente, deben ser satisfechas: ‘qué’, ‘cómo’, ‘quién’, ‘cuando’, ‘donde’, etc. La respuesta a cada una de estas cuestiones amplia el po­der expresivo de cualquier descripción del Sistema, al cubrir una mayor variedad de aspectos a encontrar en un fenómeno.

Sin ser exhaustivos, podemos decir que las respuestas a las preguntas deberían amplificar el conocimiento en los diversos niveles de abstracción (principalmente el segundo y el tercero). De esta manera se puede establecer para el ámbito de Proyectos, una matriz que relacione ambos niveles (ver Fig. 1: Niveles de especialización y amplitud), donde en cada intersección (fila-columna) aparezca un mo­delo identificando su Nivel y el aspecto que cubre. Esta matriz se debe considerar parte de la metodo­logía a usar en el Proyectar en su gestión, o como parte del metaproyecto institucional.

Niveles de Especialización y Amplitud

Niveles de Especialización y Amplitud

CONCLUSIONES

Ver Proyectos como Sistemas implica reconocer los dos elementos que aparecen conjugados en su uso: Proyectar y Proyectado, como Sistemas. De esta manera se conceptualizan como Sistemas Artificiales casi independientes, con lo cual se destaca que, como proyectados en general, son elementos en completa interacción con el medio y que además lo alteran. En el afán de elaborar Proyectados como Sistemas dentro del ámbito del Proyectar, la organización bidimensional que presentamos permite identificar los principales aspectos a modelar en un Sistema, mientras orienta la acción del Proyectar en el uso de Sistemas de Representación.

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